
Señor detén la ira
Detén las manos de los hombres que se alzan asesinas
Detén señor tanto dolor y tanta ruina
¿No ves que yo no puedo¿
No ves que el cansancio me ha vencido y solo acierto a soñar?
Al menos, señor; dame alas, que pueda volar a otros mundos,
Huir de este lodo y de sus nombres. Volar, volar…
Detén la ira y el espanto de quien muere envenenado en odio.
Fulmina con un paño, tanto sudor sin recompensa.
Calma el temblor de los pechos negros desnutridos.
Que nazcan nuevos Ángeles cuya cabeza siempre este en la luna,
Siempre desandando la historia con su mente
Hoy mi vida tiene un verso mas…
Una historia nueva para contar a mis hijos cuando
Se estile contar batallas de muerte, batallas a muerte.
¡Señor detén la ira y detén este tictac que arruina la flor del hombre!.
