
se convenció un poco antes de que las calores empezaran abrir las flores de abril y mayo. Ella sabia que tenia un problema, que todo habia sido un tremendo fracaso... que de nada sirvieron los mejores colegios, ni las clases particulares, ni el haberle inculcado desde pequeño valores recios. Sabia que perdió el tiempo en reuniones de la asociación de padres de la escuela, en exigir al ayuntamiento aquel polideportivo tan necesario, que las noches en vela por aquella enfermedad (los diente siempre le dieron problemas al niño)solo fueron minutos perdidos... Su hijo, como esos árboles que crecen en la soledad de la interperie, se habia torcido sin remedio ni solución.
Robos ( hasta malvendio la alianza de su padre difunto, que Juana conservaba escondida en un pañuelo desde el dia que tuvo que amortajar a su marido), trapicheos con droga, llamadas de la policia casi a diario, peleas casi a muerte, bandas por las que planeaban noticias incluso de asesinatos...
Se convenció del problema a mitad de primavera, cuando el velo de los ojos termino de caerse, cuando lo evidente (la droga es letal con la dentadura)no se puede negar.
Pero sin duda, lo peor eran aquellas miradas acusadoras de todos los vecinos. Eran juicios sumarisimos, siempre condenatorios. Ya no salia a comprar, ni mucho menos a pasear, ni siquiera salia al cementerio como tenia por costumbre una vez al mes cuando llegaba el dia del aniversario de la muerte de su esposo.
Esas miradas siempre decian lo mismo: tu eres la culpable, tu lo has creado, es tu hijo, es tu verguenza y tu eres la culpable... y ella asi no podia vivir.
La losa que su dia a dia soportaba ya era mas pesada que sus fuerzas,... En medio de dogras, miradas lacerantes, hijos perdidos, verguenzas... ella arruinada en su interior, desecha...toda su vida hechada por la borda.
Pero en medio de la insopotable situación un poco de luz. Sin quererlo escuchó la solución por la tele mientras estaba fregando la sarten tras el almuerzo. Quien sabe -penso-; esas mujeres también estarán pasando por lo mismo que yo.
Gracia a Dios, aquellas mujeres, le dieron luz con sus gritos y pasquines: NOSOTRAS PARIMOS NOSOTRAS DECIDIMOS.
Aquella mismo noche, Juana terminó son su problema. Su hijo, aquel que consiguio arruinarle la vida, la cartera, y la dignidad; descansa ya justo al lado de su padre.
P.d.: y ¿porque esta historia no puede ser real? ¿porque si antes de que un niño nazca, con mil excusas podemos decidir sobre el... y después no podemos matarlo cuando nos arruina la vida?
mi pekeño grano de arena: NO AL ABORTO