miércoles, 13 de enero de 2010

del arzobispo de tanger


Engordan el orgullo y anulan la compasión. Las hay filosóficas y políticas; y las hay, peligrosísimas, también religiosas, las de quienes confunden la ley del Señor, que alegra el corazón y da luz a los ojos, con los propios pensamientos, convicciones o intereses, que entristecen el alma y ciegan el entendimiento.

Las ideologías son enemigas de la comprensión, de la concordia, de la libertad, de la solidaridad y de la vida. Son una desfiguración monstruosa del amor a la verdad y de la fidelidad a la conciencia.

Las ideologías llevan dentro la semilla del fratricidio.

En torno a la cruz de Cristo, junto a una madre virgen, hay un centurión que ha dirigido la crucifixión, un ladrón que acaba de entregar su vida de criminal a la memoria compasiva de un justo ajusticiado, unas mujeres de las que conocemos tristezas y no doctrinas. En esa comunidad de crucificados y dolorosas nada importan las ideologías: importa el sufrimiento en el que todos están unidos, e importa aquel crucificado que, muriendo, se les ha entrado a unos y otros por las celosías del alma.

La Iglesia no es una comunidad de entendidos en estrategias y modelos, sino una comunidad de habitantes de la noche, huéspedes de la oscuridad, hombres y mujeres confortados y unidos por los brazos de una cruz, en la que, con Jesús, también ellos están crucificados.

A la Iglesia viva la reconocerás allí donde haya un hombre o una mujer en comunión con Cristo y con los pobres, un creyente experimentado como Cristo en la confianza y la compasión.

lunes, 11 de enero de 2010

alberti


-Yo soy el Matador.
-Yo soy el toro.
-Vengo a matarte.
-Inténtalo, si puedes.
-Me luciré contigo.
-Inténtalo, si puedes.
-Has sido noble en toda la corrida.
-Has toreado bien hasta ahora. Veremos…
-Serás mi gloria de esta tarde. Vamos.
-He dicho que "veremos".
- Oye el silencio de la plaza. Espera.
- Un silencio de muerte.
-Morirás entre palmas y pañuelos.
-¿Sabes tú, matador, si eso me gusta?
-El toro muere peleando. Cuádrate .
-Y el matador, a veces.
-¿Cómo dices?
-Que el matador, a veces, también muere.
-Silencio. ¡Vamos, toro! No me hables.
-El condenado a muerte puede hacerlo.
-La plaza se impacienta.-Extiende el trapo.
-¡Eh, toro!¿Qué te pasa?¿No me embistes?
-Con una condición: quiero música. Pídela.
-Ya comenzó. ¿No escuchas?¡Pronto!¡Arráncate !
-¿Qué es eso? No conozco.
-Un pasodoble. El mío.
-Tú eres mi matador.¿Cómo te llamas?
-Antonio Lucas, "El Talabartero" .
-Mi matador. Mi nombre es "Poca-pena".
-Ya lo sé. Pero ¡vamos! ¡Aquí toro!
-Pienso una cosa, ¿sabes?
-Dila pronto. Ya el público protesta.
-Si te enfadas, me callo. No la digo.
- El público no aguarda. Grita, ruge.
-El público que sabe. Si grita, no me muevo.
-Serás el deshonor de la corrida.
-No me importa. Me llamo "Poca-pena".
-Te echarán al corral por manso .Ya eres bruto.
-¿Manso yo?¿"Poca-pena"? Bien me has visto.
-¡Hijo de mala madre!¡Toma!¡Embiste!
-¿Una patada a mí? Verás ahora.
-¡Toro cobarde!¡Toro traicionero!

-Vas volando hasta el último tendido.Ya no tienes muleta.Ya no tienes espada.Ya te tengo a mis pies, doblado de rodillas.¡Eh, matador, embiste! Eres el toro.Hazlo alegre y con arte,como animal de casta y de los bravos.¡Un nuevo pasodoble, Presidente!Baja el testuz , no embistas a las nubes.Pásame tus agujas a la alturadel corazón. Quiero ceñirme tanto,que toro y matador parezcan uno.
-¡Un momento, un momento, "Poca-pena"!

-No hay momento. Perfílate.Vas a morirte de mi misma muerte.Vas a sentir tu espada hasta la empuñadura.Vas a morder la arena sin puntilla.No es lo mismo ser toro que torero.¡Qué gran faena!¡Olé, grita la plaza!Vuelta al ruedo. ¡El delirio!¡Las orejas,las medias rosa, el corbatín granate,y las luces del traje, como premio!Cascabeles de plata y banderines,Las mulillas te arrastran en redondo.Tu desnudo de sangre va escribiendouna rúbrica roja por la arena.¡Más música, más música, más música!¡Era el mejor torero que he matado!

sábado, 2 de enero de 2010

toma de GRANADA



"por los ínclitos Reyes Católicos, don Fernando V de Aragón y doña Isabel I de Castilla. ¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva Andalucía! ¡Viva Granada!"




Te Deum laudamus:
te Dominum confitemur.
Te aeternum patrem,
omnis terra veneratur.

Tibi omnes angeli,
tibi caeli et universae potestates:
tibi cherubim et seraphim,
incessabili voce proclamant:

"Sanctus, Sanctus, Sanctus
Dominus Deus Sabaoth.
Pleni sunt caeli et terra
majestatis gloriae tuae."

Te gloriosus Apostolorum chorus,
te prophetarum laudabilis numerus,
te martyrum candidatus laudat exercitus.

Te per orbem terrarum
sancta confitetur Ecclesia,
Patrem immensae maiestatis;
venerandum tuum verum et unicum Filium;
Sanctum quoque Paraclitum Spiritum.

Tu rex gloriae, Christe.
Tu Patris sempiternus es Filius.
Tu, ad liberandum suscepturus hominem,
non horruisti Virginis uterum.

Tu, devicto mortis aculeo,
aperuisti credentibus regna caelorum.
Tu ad dexteram Dei sedes,
in gloria Patris.

Iudex crederis esse venturus.

Te ergo quaesumus, tuis famulis subveni,
quos pretioso sanguine redemisti.
Aeterna fac
cum sanctis tuis in gloria numerari.

Salvum fac populum tuum, Domine,
et benedic hereditati tuae.
Et rege eos,
et extolle illos usque in aeternum.

Per singulos dies benedicimus te;
et laudamus nomen tuum in saeculum,
et in saeculum saeculi.

Dignare, Domine, die isto
sine peccato nos custodire.
Miserere nostri, Domine,
miserere nostri.

Fiat misericordia tua, Domine, super nos,
quem ad modum speravimus in te.
In te, Domine, speravi:
non confundar in aeternum.