jueves, 5 de noviembre de 2009


Ya apenas me quedan “idolos vivos”, con tu muerte Bernarda, se cierra una etapa del flamenco que huele a pedernal, a pureza, a sentimiento, busqueda de verdad.
Contigo vuelan al cielo los últimos duendes de esos tiempos de Paqueras, fernandas, chocolates, chanos, caracoles, mairenas y camarones. Otros tiempos que, gracias a Dios, no cayeron en saco roto, sirvieron como la RAE , para limpiar fijar y dar esplendor.
A la vista artistas como Poveda, Estrella, Esperanza Fernández, Marina, Inés, Pinilla, Jerez siempre sin fronteras y mucho compás… voces que fueron niñas cuando las niñas de Utrera ya habían pisado las tablas de mil teatros, de mil festivales, de mil reuniones familiares… y se habían sentado en la cátedra de la bulería por derecho (la solea también que huérfana hace unos años –genial Fernanda-).

Pinini, Utrera, la calle Nueva… ¿alguien da más? ¿Alguien dudaba que traspasarías las fronteras de la simple y grandiosa reunión familiar?

Ha muerto Fernanda de utrera, Fernanda Jiménez peña… la buleria al menos por hoy no será tan festera.
Con su voz de quilates y roncos aullidos se nos rompió el amor, con su muerte se ha roto la noche serena y larga,… hoy se rasgado el documento no firmado que dejara para la historia del cante. Su voz se ha roto un miércoles 28 de octubre a las cinco de la tarde
Descanse en paz.